jueves, 7 de abril de 2011

¿Cuánto vales?

Otro cuento sacado de Internet, perfecto para reflexionar acerca de cuando vales. Leedlo por favor, estoy segura de que os gustará.
Oscar, con el rostro abatido de pesar se reúne con su amiga Emilia en un bar a tomar un café. Deprimido descarga en ella sus angustias: ..Que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación... todo parecía estar mal en su vida. Emilia introdujo la mano en la cartera, sacó un billete de 100 euros. Y le dijo:
- Oscar, ¿quieres este billete?
Oscar, un poco confundido al principio, inmediatamente le dijo:
- Pues claro, Emilia...son 100 euros., ¿quién no los querría?
Entonces Emilia cogió el billete en una de sus manos y lo arrugó hasta hacerlo una pequeña pelota. Enseñando la macerada pelotita verde a Oscar, volvió a preguntarle:
- Y ahora, ¿todavía lo quieres?
- Emilia, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 100 euros., pues claro que los cogeré si me los das.
Entonces Emilia desplegó el arrugado billete, lo tiro al suelo y lo pisó con su pie, estaba después sucio y marcado.
- ¿Lo sigues queriendo?
- Mira Emilia, sigo sin entender que quieres, pero este es un billete de 100 euros y mientras no lo rompas conserva su valor...
- Entonces, Oscar, tienes que saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te golpee o te hunda sigues siendo tan valioso como siempre lo has sido. Lo que tienes que preguntarte es cuánto vales en realidad y no cómo puedas estar de destrozado en un momento determinado.
Oscar quedó mirando a Emilia sin acertar a decir ninguna palabra mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro. Emilia cogió el arrugado billete y con una sonrisa cómplice agregó:
- Toma, consérvalo para que te recuerdes de esto cuando te sientas mal...pero me debes un billete nuevo de 100 euros. ¡Para poderlo usar con el próximo amigo que lo necesite!
Dio un beso a la mejilla de Oscar- que todavía no había pronunciado palabra - y alzándose de su silla se alejó con su atractivo andar, hacia la puerta. Oscar volvió a mirar el billete, sonrió, lo guardó en la cartera y dotado de una renovada energía llamó al camarero para pagar la cuenta..."

2 comentarios:

  1. Me ha encantado y me ha hecho reflexionar. Creo que utilizaré este ejemplo siempre que alguien necesite sentirse valorado.

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  2. Hace poco una amiga me mandó un correo con este cuento. Me gustó bastante.
    Un saludo.

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