lunes, 28 de marzo de 2011

Do you feel cold and lost in desperation?

Vale, esta entrada la tenía que poner. Después de leerme los juegos del hambre, si no me conmoviese esta canción y este vídeo no tendría corazón. Para los que no os hayáis leído esta magnifica trilogía solo os parecerá una (maravillosa) canción con una vídeo raro... pero detrás del vídeo hay una historia realmente preciosa... y la letra refleja "Los Juegos" a la perfección. Espero que os guste: 




Aquí tenéis la letra en español:

Don't feel.

En la actualidad, nadie sabe lo que es sentir realmente. Todos los sentimientos, las emociones, están apagadas, son un mero reflejo de lo que podrían ser. Aun a pesar de esto, si le preguntas a alguien seguro que te dice que ha estado enamorado, ha odiado, ha reído o llorado muchas veces. No mienten pues, ¿cómo va a mentir quien no conoce la verdad? La gente se enamora pero pocos aman. Odian, pero sin real dolor. Ríen sin ganas y lloran por cualquier cosa. Seguramente no me creerás. Pero no es, hasta que has visto la luz, cuando te das cuenta de que has estado viviendo entre las sombras.

viernes, 25 de marzo de 2011

Apaga la luz, enciende el Planeta.

Todos sabemos acerca del cambio climático, de la contaminación, del agotamiento de los recursos naturales... Bueno pues si a alguien le interesa, informo de que mañana, día 26 de Marzo, de 20:30 a 21:30 se celebra "La hora del Planeta" es decir una hora en la cual todo el mundo (desde monumentos tan  importantes como la Torre Eiffel de Francia o el Coliseo en Roma, hasta casas particulares) apagaran la luz durante ese tiempo como protesta al gasto eléctrico. Me parece una idea buenísima y, por supuesto, yo me uno a este movimiento. Espero que vosotros también lo hagáis.

Para más información podéis entrar aquí: 

jueves, 24 de marzo de 2011

El Portero del Prostíbulo

Hace mucho tiempo, leí por un blog de Internet este cuento. Es un poco largo, pero os puedo asegurar que merece la pena leerlo.
No había en aquel pueblo un oficio peor conceptuado y peor pagado que el de portero del prostíbulo... Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque su padre había sido el portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre. Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos.Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio.

lunes, 21 de marzo de 2011

Le Moulin Rouge

El sol agotaba su última luz por encima del tejado de las casas, haciendo que la sombra de estas se alargara hasta el otro lado de la calle. Las farolas se iban encendiendo una a una, con un tenue resplandor al principio, y después una mortecina luz amarilla. Todo estaba en absoluto silencio, a excepción del ruido de unos pies descalzos, caminando por encima de los adoquines negros y mojados de la calle. Los charcos que se habían ido formando a lo largo del día debido a la lluvia lo salpicaban todo cuando esos pies pasaban por ellos.  Largos suspiros se escapaban de los labios de la mujer. Suspiros ahogados que se mezclaban con los cristales que caían de sus ojos. También lloraba su pelo, aun empapado por la gran llovizna. El viento soplaba ferozmente, y su ropa, rota y escasa, no conseguía quitarle el frio de su cuerpo, ni el de su alma. Otra bocanada de aire revolvió su enmarañado pelo castaño y ella abrazó el pequeño bulto envuelto en gasa blanca que llevaba en sus brazos. El bebe, gimió, y ella le acercó más aun. Cada paso que daba, le dolía como si el suelo estuviese cubierto de agujas. Se movía torpemente, lenta, y fuese por miedo o por frio, todo su cuerpo temblaba. Sentía que las piernas le fallarían de un momento a otro. Sus ojos marrones, habían perdido todo rastro de brillo y había sido sustituido por escarlata. Ella era joven, pero la dureza de su vida, le había curtido la piel, y hacía que pareciese mayor. La mujer tropezó, y cayó de rodillas al suelo, cuando esto sucedió, le faltaron manos para proteger a su bebé, que se golpeó ligeramente el brazo, la pequeña comenzó a llorar, y junto a sus lágrimas las de su madre. Se levantó despacio, y, cuando lo hizo, se quedó absorta mirando el edificio que se elevaba ante ella, demasiado grande para ser ignorado, demasiado luminoso para no llamar la atención.  Encima del edificio, rodeado de carteles brillantes donde se podía leer “Moulin Rouge” se encontraba el gran molino rojo, ese, que todas las noches hacía a más de un hombre infiel y a mas de una mujer suciamente rica.
La mujer se secó las lágrimas, suspiró y, al hacerlo una nube de vaho salió de su boca. Caminó hacia la puerta, una gran verja de al menos dos metros de altura por otros tres de ancho,  roja, imponente, ostentosa. Miró a la pequeña, que ahora estaba tan absorta como ella mirando las luces de aquel lugar. Se mordió los labios, primero miró al cielo, luego hacia el gran edificio que la valla protegía, y, por último, bajando la mirada, a su pequeña. Se agachó muy despacio, y con muchísimo cuidad dejó al bebé en el suelo. Le dio un beso en la cabeza, y la dejó allí. La niña comenzó a llorar, pero su madre ya estaba demasiado lejos como para oírla.

(Algún día este trocito de historia se convertirá en algo más largo, o al menos eso espero)

sábado, 19 de marzo de 2011

Un Lugar Especial

¿Conoces ese parque tan especial en el centro de la cuidad? ¿Has visto la paz que desprende? ¿Puedes oír ese ruido? Risas, guitarras, gente cantando, hablando… ¿Sabes a qué lugar me refiero? El elevado pasillo rodeado de magia, lleno de gente, alegría, arboles… ¿Has subido alguna vez? ¿Te has sentado en su muralla, o en su pequeño prado?¿Has subido a lo mas alto?  No hay puertas, cualquiera puede entrar, pero si no lo has hecho aún debo decirte que ya es tarde.  La escalera que sube a ese pequeño fragmento de Edén, ha perdido su luz, junto a la gente que se sentaba allí, y ahora, lo único que quedan son los esbozos que la gente plasmaba en ellas. La muralla, antes llena de vida, ahora llena de recuerdos, ha dejado de acoger a la multitud que acostumbraba a tumbarse en ella, a sentarse o a pasear haciendo que gran parte de esta quedase oculta. El tejado, donde antes se ponían las parejas y la gente deprimida, ahora luce siniestro, desierto. Y el césped, en verano el césped era el mejor sitio para refugiarse del calor, debajo de alguno de los arboles, con amigos y refresco en mano. ¡Si esos árboles hablaran! Podrían contar miles de historias que han sucedido a su alrededor, algunas tristes, otras alegres, todas importantes… ¿Te acuerdas de esas tardes bajo ellos? Yo no puedo olvidarlas… allí, en ese pequeño refugio cada cual podía ser como quisiese, pues nadie le juzgaba.     Daba igual a qué hora o que día fuese, siempre habría alguien que te haría reír. Tardes perfectas, de las que solo perduran fotos y recuerdos. 




viernes, 18 de marzo de 2011

El Curioso Incidente del Perro a Medianoche.

Hace unos días me leí este libro, y como cada vez que leo algo que me gusta, pongo aquí un breve resumen y un comentarios sobre ese libro para que os animéis a leerlo. Aquí va:
En El curioso incidente del perro a medianoche se nos cuenta la historia de un adolescente algo especial: padece síndrome de Asperger, una forma de autismo que impide a los que la padecen comunicarse de forma normal con otras personas. Sin embargo, en un número bastante elevado de casos, va acompañado de una brillantez en algún tema de interés por parte del enfermo: las matemáticas, la música, la informática… También es frecuente que los que padecen el síndrome sean grandes y eficientes coleccionistas.
En esta novela, un joven autista descubre en uno de sus paseos nocturnos que alguien ha asesinado al perro de su vecina de enfrente. Inmediatamente se interesa por el caso y decide investigarlo, siguiendo el ejemplo de uno de sus héroes, Sherlock Holmes. A Christopher le suelen caer mejor los animales que las personas, y por eso se toma como un asunto personal averiguar y denunciar quién mató a Wellington.

Realmente recomiendo este libro por varias razones:
1- Se lee muy rápido (yo, por ejemplo, me lo he leído en una tarde)
2- Es una historia muy entretenida.
3- Que el narrador sea un niño con síndrome Asperger (una variante del autismo) te hace ver el mundo desde otro punto de vista completamente nuevo.
4- Gracias a los pensamientos del niño aprendes cosas nuevas. (¡yo he aprendido matemáticas con él!)
5- Te enseña a superar tus miedos por muy fuertes que sean.

Otro de los motivos por los que quizá este libro me ha gustado mucho mas que otros, es debido a que siempre me han fascinado los trastornos del comportamiento. Es algo que desde bastante pequeñita me ha llamado la atención y poder meterme en la cabeza de este niño, me ha hecho descubrir la forma de pensar de la gente con algún tipo de trastornos y de esta forma, comprender un poco mejor a estas personas.

Espero que lo leáis, y que también os guste.


jueves, 17 de marzo de 2011

La Escalera de la Vida

Subes otro peldaño, venga, ya casi estas arriba… Solo un poco más, un último esfuerzo y estarás a salvo. El viento juega con tu pelo y con tu vida. Si, tan solo un paso te separa de la cumbre, el mismo paso que te separa de la caída… 
El suave aliento de ese Céfiro* trae un dulce aroma, acaramelado y empalagoso, apetitoso, no tanto para el estomago como para los sentidos, como el del veneno,  que nos atrae hacia el paraíso efímero, para llevarnos al imperecedero edén de las delicias, o al ardiente infierno..
Deja de soñar o acabaras sumergida para siempre en esa utopía. Tu cabeza da vueltas. No sabes que debería de estar arriba y que abajo… ¿Te has perdido? Te recuerdo que todo depende de ese paso. ¿Te atreverás a levantar los pies del suelo? De ese que te enlaza con la vida, pero también  que tantos golpes te ha dado al caer…
 ¡Con lo fácil que es dar un paso! Dirán muchos. Más de un año tardaste en aprender a hacerlo, cosa tan sencilla no será cuando no se asimila prontamente. Todos saben andar, pero poco son conscientes de cómo lo hacen… Y cuando ese paso cambia tu vida… Cuando no subir ese peldaño significa caer, y el subirlo no volver a bajar… entonces es  cuando dudas de si sabes caminar o no. 
¿A tu alrededor? Miles de escaleras que se unen y se separan, que se rompen, se ensucian, se reconstruyen… unas de madera, otras de marfil…  pobre del que tenga la escalinata de tablas… todos sabemos lo que le pasa a los troncos cuando se mojan… y las lágrimas de una vida son suficientes para hacerla zozobrar…  y cauteloso el que la tenga de marfil, no hay material que después de rociado, más resbale…
Cuidado con los charcos pequeña, mas personas antes que tú han sollozado en este mismo suelo… no serías la primera en caer por las lágrimas de otro.
Miras a tu alrededor y decides sentarte hasta que estés más segura.  “Si no sabes que camino coger, quédate quieta” es tu ley máxima. Desperdicias mucho tiempo parándote a pensar. 
Te levantas decidida, ya sabes lo que tienes que hacer. Levantas el pie despacio, y lo apoyas sobre el  siguiente escalón. Ya estas arriba, ya no hay vuelta atrás. Ves como todo lo que había detrás de ti, cae al vacio. Pierdes el equilibrio. Nunca mires hacia abajo cuando la caída es grande. Pero ya es tarde. Te balanceas, intentas agarrarte a cualquier sitio pero no hay nada a lo que  aferrarse, y en un segundo notas todo el peso de la atmosfera sobre tus hombros. Tus pies se separan del suelo y caes hacia atrás. Te sujetas al borde. El viento se ha parado, como si estuviese a la espera de que algo sucediese, como cuando lees un libro y de tanto interés que te provoca contienes la respiración. Intentas con todas tus fuerzas subir. Estas nerviosa y todos tus nervios se condensan en un alarido horrible, desgarrador. Te queda poco tiempo, lo sabes. ¿Vas a seguir luchando o te vas a dejar ganar? Ahora respiras, y al hacerlo sientes como se te envenenan los pulmones. Vuelves a intentar subir. Pero es demasiado difícil. Las lágrimas nublan tu vista, y caen al vacio como perfectos diamantes. No debes llorar, eso solo te hará más vulnerable… Y el tiempo sigue pasando inexorable a tus suplicas. Tic, tac, tic, tac. No hay ningún reloj cerca, pero puedes oír los latidos de tu corazón como las manecillas de uno. Tic, tac, tic, tac… tu respiración es demasiado veloz, y así, la ponzoña hace más rápido su efecto. Puede que sea a causa de esto, o del cansancio, pero poco a poco notas como la fuerza se te va. Miras a tu alrededor de nuevo, ¿es que nadie te va a ayudar? Los demás, en sus escaleras siquiera te ven. Miras hacia arriba, luego cierras los ojos y te muerdes los labios. La angustia se apodera de ti. ¿Cómo es posible que te hallas vuelto loca en tan poco tiempo? Sabes que no vas a subir, ¿entonces porque sigues luchando? Será porque la esperanza es lo último que se pierde. Tu mente piensa millones de cosas a la vez pero ninguna de ayuda. Tan solo han pasado diez o doce segundos desde que estas ahí, y mírate… parece que llevases horas… Sientes como tus brazos poco a poco van retrocediendo. En un intento desesperado tratas de subir, pero alguien te agarra la mano. “Salvada” Piensas. Tratas de ver quién te ha salvado y justo cuando lo consigues, cuando has visto esa sonrisa de odio pintada a fuego en su cara, esa que tanto conoces, que tanto te alegra, que tanto te asusta,… abre su mano, dejándote caer al infinito. Tratas de gritar, pero la voz no sale de tu garganta. Y caes mientras te mira… y lloras mientras vuelas…

martes, 15 de marzo de 2011

11 - Marzo, Japón.

Caminas por la calle. Sol, calor dulce. De pronto, la paz acaba. Todo tiembla bajo tus pies, caes al suelo. Miras a tu alrededor. La gente corre por todos lados, los edificios que no se han caído aun, tiemblan como péndulos y amenazan con desplomarse en cualquier momento. Gritos, desesperación. Tratas de ponerte de pie, pero tan solo consigues sentarte en el suelo mientras el infierno se desata.  No tienes tiempo de pensar. Consigues levantarte y sales a correr sin saber hacia donde vas, esquivando los escombros a tu alrededor. Tus pies se mueven solos, no puedes parar de correr. No miras atrás pero oyes el terrible estruendo de un edificio cayendo a tus espaldas. Sigues corriendo. Nubes de polvo, coros de llantos, olor a tierra. Miedo en estado puro. No puedes permitirte descansar, corres hasta que te alejas de todo. Llegas a las afueras de la ciudad. Te tumbas en el césped, hundes tu cara en la tierra. El suelo para de temblar. Esperas unos minutos, rezando para que no se repita. Cierras los ojos con fuerza. Te cuesta respirar. Deseas que tan solo sea una pesadilla.Abres los ojos despacio. Te sientas en el césped. Columnas de humo elevándose. La ciudad en llamas. El ruido de las ambulancias lo inunda todo.  Respiras. Miras el cielo. Las lágrimas corren por tu mejillas. Tragas saliva. Te levantas, aun con temor y vuelves a la ciudad, ahora completamente destruida, como tú.

Desafío: 50 Libros en un año.

Bueno, pues mirando blog, he descubierto uno donde se propone un reto. Leer 50 libros en un año, y yo, por supuesto, me uno a este reto.


¡Veamos si soy capaz de superar el reto!

Todo vendrá

A veces las cosas se escapan de nuestro entendimiento. Hay situaciones que no podemos controlar. ¿Cómo despedirse de un amigo?¿Cómo reconocer lo prohibido? No tenemos suficiente valor para hacerlo, ¿Cómo afrontar las cosas para las que no estamos preparados? ¿Duele más el hecho en sí o el qué diran? No sé la respuesta a esas preguntas... ¿Aceptarás el futuro?¿Negarás el pasado? Sabed, que el futuro vendrá aunque no querais y el pasado permanecerá aunque lo negueis...

sábado, 12 de marzo de 2011

Pray for Japan

Nunca he creido en Dios, pero hoy creo que voy a rezarle un poco y si, por una remota casualidad existiese, espero que me oiga y ayude a Japón, pues creo que hoy lo necesita de verdad...

Si alguien quiere, puede enviar dinero en estas webs:
British Red Cross
Cruz Roja Española
Lady Gaga, Pulseras/Donativos para Japón

jueves, 10 de marzo de 2011

Y no pensar, tan solo quiero no pensar...

En ocasiones pensar causa mas problemas de los que soluciona. Con lo fácil que sería dejar que todo fluya, pues no, hay que pensar y estropearlo todo. Siempre igual, parece que es imposible aprender la lección, no pienses, reacciona… pero las palabras tardan mas en salir de mi boca que los pensamientos en llegar a mi mente, ese es el problema. Necesito despejarme de todo, escapar, huir, esconderme, saltar, gritar, llorar… ahora mismo quisiera tirarlo todo lejos, donde nada me recuerde los errores que he cometido una y otra vez… pero ni siquiera en mis sueños dejan de perseguirme. Y no puedo más, siento como este castillo de naipes de que he construido se derrumba sobre mi, y la sonrisa que tanto me ha costado fingir, se deshace junto a él. Y es que mi sonrisa no es más que el maquillaje que cubre las imperfecciones de mi vida…