martes, 4 de enero de 2011

Respira, respira, respira...

Que el corazón, aun roto, siga latiendo
Seguir respirando aunque al hacerlo los pulmones se llenen de veneno,
Sonreír con el alma destrozada,
Mirar aunque no veamos,
Oír aunque no escuchemos,
Pensar aunque no queramos,
Sentir aunque lo neguemos.

¿Hay algo más doloroso que hacer todo esto cuando ya no nos quedan ganas de vivir? ¿Cuándo cada milímetro de nosotros desea desaparecer para siempre?
La muerte es algo fácil, rápido… la vida es más complicada…
Desaparecer es la opción del cobarde, hacer frente a los problemas, o simplemente, permanecer quieto es mas difìcil…

¿Cómo seguir vivo cuando no hay esperanza?
¿Cómo respirar cuando tenemos el agua hasta arriba?
¿Cómo reír cuando el alma llora?
¿Cómo ver cuando ya no hay nada que mirar?
¿Cómo escuchar cuando ya no hay nada que oír?
¿Cómo no pensar en nuestros actos?
¿Cómo no sentir lo que el corazón ya ha hecho propio?

Se puede evitar la caída, pero una vez hecha la herida es imposible evitar el dolor…

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