miércoles, 5 de enero de 2011

Ni mucho menos más sabia...

La sabiduría está sobrevalorada. Enemiga acérrima del exceso y la precipitación, se nos presenta como la llave que nos abrirá las puertas de cuanto es verdad, correcto y equilibrado. Sin la intemperancia ni la impulsividad, no obstante, resultaría del todo innecesaria y, de hecho, solo se adquiere del comportamiento errático. Tanto es así que, si aspiras a ser sabio algún día, es indispensable pasarse la vida haciendo estupideces.

2 comentarios:

  1. En realidad también creo que la sabiduría está infravalorada; quiero decir: Es tan habitual ver ocasiones en las que una persona sin estudios elevados ha llegado lejos y al contrario, una persona con ellos, sigue luchando por salir del agujero, que creo que no se está valorando en realidad este aspecto.

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  2. Lo que tu dices es completamente cierto, pero en este caso, yo no me estoy refiriendo a la sabiduría como algo que realmente se aprenda en un libro, sino mas bien como la experiencia de la vida

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