domingo, 29 de agosto de 2010

En las manos del destino.

A veces creo que todo está programado. Cómo si alguien manejase cada segundo de mi vida e hiciese con ella lo que le viene en gana, cómo si fuese imposible cambiar el futuro porque ya está escrito y, en algún lugar, los dedos del destino señalan la hora en su reloj, avisándome de que no queda tiempo.
El destino da pocas oportunidades para ser cambiado, la mayoría de ellas pasan desapercibidas, otras simplemente las ignoramos por gusto... es un juego a ciegas, nunca sabes como va a acabar, y peor aún, nunca sabes lo que vas a tener que sufrir para poder llegar hasta el final, el destino es un amante cruel... yo me lo imagino como a una persona bajita, y retorcidamente malvada, que disfruta con la tristeza, que desea que todo se valla al trate para su satisfacción. Puedo verlo,  con su bonito reloj de corazón, apretandolo fuerte en su mano, haciendo que agonice, que se estremezca, jugando a capricho con la vida de las personas, complicándolo todo, pasando inadvertido...
Pero sé que al final, cuando lo dé todo por perdido, cuando no quede esperanza, conseguiré encontrar la manera de cambiar el futuro, aunque no sea de la forma en que lo tenía pensado, aunque tenga que sacrificarme a mi misma para conseguir modificar las cosas... y porfín podré decir "Destino revocado" y llorar por mi derrota, y reir por la suya...

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